top of page
- CRÓNICAS DE UNA CABEZA DURA -
kapok

El barrio de Monte Mario Alto ha sido testigo de mis llantos infantiles y, entre sus valles prohibidas, la fauna poco variopinta de los suburbios forjó el apodo que me acompañaría por el resto de la vida.
'Capoccia', dictaron en las escaleras del tribunal colegial. 'Te llamarás Kapok desde hoy'.
'¿Por qué?' Me preguntaron años después.
Ni idea. Hay cosas que no tienen mucho sentido, son así y ya está, inútil excavar en profundidad.
Argentina lo corroboró: 'Che cabeza, ¿Qué onda?, los jueces utilizan otro idioma pero el acento no cambia.
Desde entonces empecé a dedicarme a las kapokadas, según la RAE pandillar 'extravagantes cuanto testarudas aventuras lideradas por el Kapok'.
'Cierto que eres cabezón', comenta la nueva vida de emigrante privilegiado en Barcelona. A veces habla en mi idioma.
No me sorprendo, lleno una taza y vuelvo con el mismo cuento: la primera kapokada de la historia.
El barrio de Monte Mario Alto...
bottom of page